ENTOMOLOGÍA

Mantis en Patagonia: un hallazgo en Chubut que amplía su distribución y revela aliados naturales contra plagas

El estudio contribuye al conocimiento de la biodiversidad local aportando datos novedosos sobre las especies que habitan en la provincia. Además resalta la importancia de las plataformas de ciencia ciudadana.


Foto: Darío Podestá

Un equipo del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET) reportó nuevos registros de mantis para la provincia del Chubut, aportando información clave sobre insectos predadores que pueden actuar como controladores naturales de plagas y cumplen un rol ecológico fundamental. El trabajo fue realizado por los investigadores Fernando Martínez y Anahí Formoso, junto al becario doctoral Lucas Castelli, y documenta por primera vez en territorio chubutense a las especies Coptopteryx argentina y Brunneria subaptera. Además, confirma de manera formal la presencia de Coptopteryx gayi, hasta ahora localizada en Chubut sólo a partir de registros en plataformas de ciencia ciudadana.

El estudio se desarrolló en el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCh), un agroecosistema irrigado ubicado en un ambiente árido de la Patagonia. Allí, los investigadores observaron ejemplares de estas mantis predadoras, un grupo de insectos que cumple un rol ecológico clave al alimentarse de otros artrópodos, muchos de ellos considerados plagas agrícolas. Los nuevos registros extienden la distribución conocida de Coptopteryx argentina y Brunneria subaptera entre 500 y 800 kilómetros hacia el sur, convirtiéndose en los registros más australes conocidos para ambas especies. La Patagonia argentina es una región extensa y ambientalmente diversa, pero aún presenta importantes vacíos de información en relación con su fauna de artrópodos.

En ese marco, el estudio sobre mantis se inscribe en una línea de investigación más amplia vinculada al control biológico conservativo. "El proyecto trata sobre el control de plagas por parte de sus enemigos naturales, particularmente insectos y arácnidos predadores, que ya habitan en el agroecosistema del VIRCh, es decir, organismos que se alimentan de otros insectos que pueden resultar perjudiciales para los cultivos.", explica el investigador Fernando Martínez. En ese conjunto de artrópodos benéficos, las mantis ocupan un lugar destacado: "son predadores voraces y colaboran activamente con el control biológico de plagas", señala. En este contexto, el hallazgo resulta relevante no solo desde el punto de vista biogeográfico, sino también para el conocimiento local de especies consideradas benéficas. Las mantis son insectos predadores que actúan como reguladores naturales de poblaciones de otros insectos, lo que las convierte en aliadas potenciales dentro de sistemas productivos agrícolas.

Las mantis (orden Mantodea) son insectos generalmente percibidos como carismáticos por su particular morfología y comportamiento. A nivel mundial se conocen alrededor de 2.500 especies, distribuidas principalmente en regiones tropicales y subtropicales, y rara vez registradas más allá de los 50° de latitud sur. Todas las especies de este grupo son predadoras y se alimentan de una amplia variedad de artrópodos, lo que las convierte en actores clave en la regulación natural de poblaciones de otros insectos.

Uno de los aportes centrales del trabajo es la incorporación de dos nuevas especies de mantis al listado provincial de Chubut. A esto se suma la validación científica de la presencia de Coptopteryx gayi, una especie que ya había sido observada por la comunidad a través de registros fotográficos compartidos en plataformas de ciencia ciudadana (ver recuadro), pero que no contaba con una confirmación formal en la literatura académica. Este punto pone en valor el vínculo entre la investigación científica y la participación ciudadana en la generación de conocimiento sobre la biodiversidad.

La forma de recolectarlas

El área donde se realizaron las observaciones, el VIRCh, combina actividades productivas con ambientes naturales y seminaturales. El proyecto apunta, por primera vez, a estudiar de manera integral la diversidad de enemigos naturales o fauna benéfica asociada a las chacras del valle. Para ello, el equipo utiliza una metodología combinada. "Colocamos trampas de caída en los bordes de los cultivos, que son recipientes enterrados en el suelo donde caen los artrópodos que se desplazan caminando", detalla Martínez. Estas trampas permiten relevar especies poco visibles y escasamente estudiadas en agroecosistemas irrigados.

De manera complementaria, los investigadores realizan colectas manuales sistemáticas. "Durante 20 minutos, tres personas recorremos la vegetación —arbustos, pastos y especies cultivadas— y recolectamos todo lo que encontramos", explica. Fue mediante este muestreo activo que se hallaron los ejemplares de mantis, insectos que "no son abundantes, se camuflan muy bien con la vegetación y se mueven poco, por lo que no son fáciles de detectar". Conocer qué especies de insectos habitan estos espacios y qué funciones cumplen es clave para avanzar hacia prácticas de manejo más sostenibles. En ese sentido, la identificación de mantis predadoras aporta información valiosa para disciplinas como el control biológico conservativo, que busca favorecer la presencia de enemigos naturales de plagas sin recurrir al uso intensivo de agroquímicos.

El trabajo fue llevado adelante por investigadores y becarios que integran, dentro del IPEEC, el Grupo de Entomología Patagónica (GENTPAT-IPEEC) y el Estudio de Tramas Ecológicas en Patagonia (ESTEPA-IPEEC), y fue publicado en la Revista de la Sociedad Entomológica Argentina. La nota científica contribuye a ampliar el conocimiento sobre la entomofauna del Chubut y refuerza la importancia de continuar investigando la biodiversidad patagónica, incluso en ambientes productivos, para comprender mejor su funcionamiento ecológico y su potencial aporte a sistemas más sustentables.

Para saber más | Ciencia, educación y participación ciudadana

Desde una perspectiva educativa, estos resultados ofrecen ejemplos concretos de cómo la ciencia que se realiza en el territorio patagónico permite comprender y valorar la biodiversidad regional. Saber que especies poco conocidas amplían su distribución y habitan paisajes cotidianos, como áreas agrícolas, ayuda a resignificar estos ambientes y a reconocer el rol fundamental de los insectos en el equilibrio de los ecosistemas.

El estudio también pone en evidencia la importancia de la ciencia ciudadana. La observación, fotografía y carga de insectos en plataformas abiertas como iNaturalist resulta clave para el conocimiento científico. En el caso de las mantis, los registros previos disponibles allí fueron fundamentales para que los investigadores del IPEEC pudieran contextualizar sus hallazgos y respaldar su relevancia científica. Observar la naturaleza y compartir esa información es una forma concreta en la que cualquier persona puede colaborar activamente con la ciencia.

El trabajo completo puede leerse en https://www.biotaxa.org/RSEA/article/view/87484