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HERPETOLOGÍA
Desde las Sierras de Famatina a la Estepa Patagónica: la diversidad oculta de los gecos Homonota
Dos publicaciones que, además, ponen de manifiesto el valor de las colecciones científicas de estos animales en Patagonia, y de los muestreos sostenidos a lo largo del tiempo.
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Dos poblaciones de gecos pueden parecer iguales y llevar millones de años recorriendo caminos evolutivos distintos. También pueden diferenciarse sin dejar de intercambiar genes. Dos investigaciones lideradas por científicos del CONICET revelan estas historias en Homonota, un género de pequeños gecos sudamericanos cuya diversidad aún guarda sorpresas.
La primera investigación permitió descubrir una especie que hasta entonces había pasado inadvertida por su extraordinario parecido con otra ya conocida. La segunda, centrada en los gecos patagónicos, reveló linajes evolutivos antes no detectados, señales de adaptación ambiental y evidencias de hibridación. En conjunto, ambos trabajos muestran que la diversidad de estos reptiles es mucho mayor y su historia evolutiva más compleja de lo que se pensaba.
Una especie oculta en las sierras
Durante años se pensó que Homonota underwoodi era una sola especie, presente en gran parte de los ambientes áridos del oeste argentino. ¿Era realmente una sola especie? Para comprobarlo, el equipo analizó secuencias de ADN, características externas y las condiciones ambientales de los lugares donde vive.
Y la respuesta a la que arribaron fue que no: eran dos especies. Una es H. underwoodi, que habita principalmente en las tierras bajas del desierto del Monte. La otra vive en las sierras de La Rioja y Catamarca, en las laderas orientales del Famatina y cordones montañosos cercanos. Los datos mostraron que ambos grupos llevan millones de años siguiendo caminos evolutivos separados, por lo que la segunda fue descrita formalmente como una nueva especie: Homonota visdistinguenda. Su nombre hace referencia a la dificultad de distinguirla morfológicamente de H. underwoodi. A grandes rasgos, ambas especies son muy similares, sin embargo, presentan diferencias sutiles, como una marca sobre el hocico que suele tener forma de “V” en H. underwoodi y de “Y” en H. visdistinguenda. Esto es lo que, quienes trabajan en esta especialidad científica, llaman diversidad críptica: especies diferentes que, a simple vista, parecen la misma. Las diferencias morfológicas por sí solas no permitían reconocerlas claramente; fue necesario integrar información genética, geográfica y ambiental para establecer que se trataba de dos especies distintas.
Según los análisis, las dos especies comenzaron a separarse hace unos 4,8 millones de años, durante el Plioceno. Modelos poblacionales indican que esa separación ocurrió mientras todavía existía un intercambio reducido de genes entre ellas, es decir, que ocasionalmente seguían cruzándose. También muestran que, en algún momento de su historia evolutiva, ambas especies experimentaron importantes reducciones en el tamaño de sus poblaciones.
Las barreras entre estos gecos, entonces, no habrían sido completamente infranqueables. Sin embargo, el paisaje parece haber desempeñado un papel fundamental en su diferenciación: el relieve montañoso y las diferencias climáticas entre las sierras y las tierras bajas están asociados con la divergencia genética observada. Estos resultados destacan cómo las montañas pueden favorecer el origen y la persistencia de especies diferentes, incluso cuando existe cierto intercambio genético entre ellas.
A esta descripción se suma otra publicación reciente del grupo (Morando y colaboradores, 2025, publicado en Zoologica Scripta), en la que se describió una nueva especie de geco para la región, Homonota chelemini, que habita en las sierras de Catamarca y La Rioja, a más de 3000 metros de altura. En conjunto, estos trabajos representan importantes aportes al conocimiento de la fauna de una región cuya biodiversidad se encuentra bajo una creciente presión por las actividades humanas.
La Patagonia bajo una nueva mirada
¿Cuántas especies puede esconder un solo nombre? El segundo estudio trasladó esta pregunta a la Patagonia, con Homonota darwinii, el geco que más al sur vive en todo el mundo.
El equipo reunió información de más de 700 ejemplares recolectados durante aproximadamente dos décadas, a lo largo de más de un millón de kilómetros cuadrados. Al analizar su genoma, los investigadores encontraron grupos genéticos bien diferenciados según la región donde habitan, entre ellos tres linajes que podrían representar especies distintas. A diferencia de H. visdistinguenda, estos linajes todavía no han sido reconocidos formalmente como especies. Para ello será necesario evaluar otras líneas de evidencia, como sus características morfológicas y anatómicas, y determinar si las diferencias genéticas encontradas corresponden efectivamente a especies independientes.
Pero el estudio no se limitó a identificar diversidad oculta. También buscó comprender qué procesos evolutivos produjeron esa diversidad. Los resultados mostraron que la distancia geográfica por sí sola no alcanza para explicar las diferencias genéticas entre las poblaciones. En cambio, las condiciones ambientales, particularmente la aridez, la temperatura y la estacionalidad, aparecen como factores importantes asociados con su diferenciación. Además, el equipo detectó variantes del genoma que podrían estar relacionadas con la adaptación a las condiciones ambientales de cada región.
La reconstrucción de su historia evolutiva sugiere que estos gecos se expandieron hacia la estepa patagónica durante el Plioceno, hace entre 5,3 y 2,6 millones de años, posiblemente favorecidos por su capacidad para persistir en ambientes áridos. El estudio también identificó zonas donde distintos grupos de H. darwinii entran en contacto y se cruzan, un proceso conocido como hibridación. De allí surge uno de sus resultados más llamativos: los datos respaldan la hipótesis de que Homonota williamsii, una especie estrechamente relacionada pero separada geográficamente en la actualidad, podría haberse originado por hibridación de dos grupos de H. darwinii. En otras palabras, una especie podría haber surgido de la combinación genética de dos linajes evolutivos diferentes.
Este hallazgo permite establecer una conexión particularmente interesante con el primer trabajo. En el caso de H. underwoodi y H. visdistinguenda, las especies habrían continuado diferenciándose a pesar de intercambiar algunos genes. En H. williamsii, en cambio, la hibridación podría haber contribuido al origen de una nueva especie. Así, los dos estudios muestran que para comprender cómo se genera la biodiversidad es necesario investigar tanto los procesos que separan a las poblaciones como aquellos que las vuelven a conectar.
Ciencia sostenida para descubrir diversidad
Detrás de estos descubrimientos hay décadas de trabajo de campo, colecciones biológicas y colaboración entre instituciones científicas. Ambas investigaciones fueron lideradas por equipos del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET), con sede en Puerto Madryn, Chubut, donde esta línea de investigación sobre la diversidad y evolución de reptiles sudamericanos se desarrolla desde hace casi 25 años.
El primer estudio, publicado en agosto de 2026 en Zoological Journal of the Linnean Society, fue realizado por Kevin I. Sánchez, Luciano J. Avila y Mariana Morando, del IPEEC-CONICET; Jack W. Sites Jr., de Brigham Young University (Estados Unidos); y Mariana A. López, quien participó como estudiante de grado de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco (UNPSJB).
La segunda investigación, publicada en Molecular Ecology, reunió nuevamente a Sánchez, Avila y Morando con Sites, Perry Lee Wood Jr., también de Brigham Young University, y Melisa Olave, del Instituto Argentino de Investigaciones de las Zonas Áridas (IADIZA-CONICET), en Mendoza.
Ambos trabajos estuvieron vinculados con la beca posdoctoral del CONICET de Sánchez. El estudio sobre H. darwinii surgió de las investigaciones desarrolladas durante esa etapa, mientras que el trabajo sobre H. visdistinguenda también contó con el apoyo de dicha beca, junto con financiamiento del CONICET, la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) y la UNPSJB.
Reconocer esta diversidad también tiene implicancias para su conservación. Una especie considerada ampliamente distribuida puede albergar varios linajes con distribuciones mucho más restringidas y, por lo tanto, potencialmente más vulnerables a las modificaciones de sus ambientes.
Desde las sierras de Famatina hasta la estepa patagónica, estos pequeños gecos están mostrando cuánto queda todavía por descubrir sobre la biodiversidad sudamericana. Su aparente semejanza esconde millones de años de evolución, historias de aislamiento y adaptación, y encuentros entre linajes que incluso pudieron dar origen a nuevas especies.
Estas investigaciones también ponen de manifiesto el valor de las colecciones científicas y de los muestreos sostenidos a lo largo del tiempo. Muchos de los ejemplares analizados fueron recolectados años antes de que existieran las herramientas genéticas y computacionales utilizadas actualmente. Su preservación en colecciones biológicas permite volver a estudiarlos, formular nuevas preguntas y obtener información que antes era inaccesible.
Sánchez, K. I., López, M. A., Sites, J. W. Jr., Avila, L. J. y Morando, M. (2026). Integrative delimitation and demographic modelling uncover speciation with gene flow in Homonota geckos (Gekkota: Phyllodactylidae) from Argentina’s highlands. Zoological Journal of the Linnean Society, 207(4), zlag118. https://doi.org/10.1093/zoolinnean/zlag118
Sánchez, K. I., Wood, P. L. Jr., Sites, J. W. Jr., Olave, M., Avila, L. J. y Morando, M. (2026). Spatial and ecological drivers of diversification in the world’s southernmost gecko. Molecular Ecology, 35, e70581. https://doi.org/10.1111/mec.70581